En Liébana llueve. Es lo que mantiene el valle verde y es también lo que arruina planes si no tienes una alternativa preparada. Estas son las que funcionan de verdad, todas a menos de media hora de Redo.

Potes, que se disfruta mejor con paraguas que con sol de agosto

El casco histórico de Potes, con la Torre del Infantado y los puentes sobre el Deva, se recorre en un par de horas y está lleno de soportales, tiendas y sitios donde refugiarse. Un día de lluvia es, paradójicamente, el mejor día para verlo sin multitudes.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana

A cinco minutos de Potes. Custodia el Lignum Crucis y es uno de los lugares jubilares de la cristiandad. La visita es íntegramente a cubierto y explica buena parte de la historia de la comarca.

La destilería de orujo de Argüébanes

Se puede visitar la Destilería de Orujo de Liébana, en Argüébanes, dentro del propio valle de Camaleño. Horario habitual de 8:00 a 13:00 y de 15:30 a 19:00. Conviene llamar antes para confirmar.

El Beato y los libros

Liébana es el lugar donde el Beato de Liébana escribió sus comentarios al Apocalipsis en el siglo VIII, origen de los códices miniados más espectaculares de la Edad Media europea. Merece la pena leer sobre ello antes de venir: cambia por completo cómo se ve el paisaje.

Comer sin prisa

Un cocido lebaniego bien hecho ocupa media tarde y es el mejor uso posible de un día de lluvia. Lo contamos en la página de gastronomía.

Y en casa

El salón tiene chimenea de leña. A veces el mejor plan de un día de lluvia en la montaña es no salir.